Los hijos no se divorcian.

Hola querid@ lect@r.  Desde el centro de ayuda a la familia queremos apoyar a los procesos de divorcio.  Con información precisa para apoyarte en el aspecto emocional y legal.

Cuando la relación de una pareja se acaba y toca poner punto final, alcanzar acuerdos se puede complicar si hay en común hijo/as menores de edad.

¿Te pasa a ti en este momento?…

El bienestar de los niño/as, cuyos padres se separan, se puede preservar con ciertas pautas terapéuticas para facilitar su proceso de adaptación a la nueva situación familiar.

La charla-taller “Los hijos/as NO se divorcian” está dirigida a padres y madres interesado/as en conseguir una buena adaptación de los hij@s tras la separación o divorcio. En ella se abordaran diferentes temas relacionados con la nueva etapa que todos los miembros de la familia están a punto de iniciar o si ya se encuentran en ella conocer pautas para que el proceso se desarrolle y elabore mejor por parte de los adultos y los más pequeños.

¿Cómo y cuándo involucrar a los hijo/as en la separación?.

 ¿Qué les tenemos que contar? .

¿Cómo coordinarnos mi ex pareja y yo en la educación de nuestro hijo/a si no nos podemos ver?.

¿Cómo afecta a mi hijo/a que sus padres no se lleven bien?

¿Cómo afecta a mi hijo/a que sus padres tengan una buena comunicación? .

¿Cuándo y cómo tengo que incorporar a mi nueva pareja?

En definitiva, abordar el divorcio o la separación de parejas con hijo/as pensando en el bienestar de los hijo/as. Teniendo en cuenta los desafíos emocionales y educativos que los padres separados y divorciados tienen que vivir en este proceso y ayudarles a que sea más fácil para todos.

Algunas cuestiones legales en relación con los hijos.

A Continuación te dejo el artículo de la abogada Carolina Matos donde de manera precisa nos deja algunas pautas para ayudarte en estos procesos. 

Es indudable que la ruptura de una pareja supone un importante impacto emocional y económico para todos los miembros de la familia. Pero la situación se agrava cuando existen hijos menores de edad.

Las leyes protegen especialmente a los menores en caso de divorcio o separación de sus padres, hasta el punto de que cualquier decisión que se tome respecto a los hijos deberá ajustarse a un principio básico: el interés superior de los menores.

En estas situaciones, los padres deben ponerse de acuerdo (si no lo hacen, un Juez decidirá por ellos) sobre las siguientes cuestiones:

  • Con quién van a vivir los niños. A esto alude el concepto legal de “guarda y custodia”, que puede atribuirse a uno solo de los progenitores (el otro tendrá un régimen de visitas, generalmente en fines de semana alternos y mitad de vacaciones) o bien a ambos (guarda y custodia compartida). La guarda y custodia compartida supone que los niños pasarán el mismo tiempo (tanto lectivo como de ocio) con uno y otro progenitor, algo sin duda beneficioso para fomentar la corresponsabilidad parental y el mantenimiento de la relación paternofilial. Aunque no siempre es posible: en situaciones de enfrentamiento, violencia, disparidad de criterios en la educación de los hijos o lejanía entre las residencias del padre y la madre, se opta preferentemente por atribuir la guarda y custodia a uno de ellos.

 

  • Otra de las cuestiones que habrá que abordar es la económica: cómo se van a sufragar los gastos de los hijos. Es evidente que el divorcio o la ruptura no exime a los padres de sus obligaciones respecto de aquéllos, incluso aunque uno de los padres tenga que salir del domicilio o se quede en paro. Los progenitores deben hacer todo lo posible por proporcionar recursos para el sostenimiento de sus hijos, tal y como harían en una situación de normalidad matrimonial. Para la fijación de las pensiones de alimentos se tienen en cuenta fundamentalmente los gastos de los hijos y los ingresos de los padres, atendiendo a un criterio de proporcionalidad. Los gastos extraordinarios (médicos o farmacéuticos no cubiertos por la Seguridad Social, actividades extraescolares, etc.) se abonarán al margen de la pensión alimenticia, al 50% generalmente o en la proporción que se establezca cuando haya mucha diferencia entre los ingresos de uno y otro progenitor.

 

  • El uso de la vivienda familiar es uno de los aspectos que más conflictos genera, pues en los casos de guarda y custodia monoparental el uso del domicilio se atribuye al progenitor con el que se quedan los niños, debiendo el otro salir de la vivienda. De ahí que no pocas veces la disputa por la guarda y custodia de los hijos encubra realmente un intento de quedarse en el domicilio familiar.

Existen mecanismos legales que pueden ayudar a los padres a avanzar en ese deseable acuerdo amistoso, como por ejemplo la mediación familiar, que se está potenciando enormemente desde hace unos años para tratar de descongestionar los Tribunales de Justicia, o la intervención de abogados especializados en el ámbito del Derecho de Familia.

Es indudable que el divorcio o separación de sus padres va a influir de un modo u otro en los hijos, pero en manos de aquéllos está intentar que esa afectación sea la menor posible. Evitar enfrentamientos estériles y tratar de resolver sus conflictos con responsabilidad, generosidad y tolerancia beneficiará sin duda a los menores. No por divorciarse dejan de ser padres.

Carolina Martos Otero

Todolegal Abogados

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