¿Cómo poner fin al abandono emocional en tu hijo/a?

Los niños tienen necesidades emocionales que son tan importantes como la comida y la ropa. Y cuando los padres descuidan estas necesidades, sus hijos pueden desarrollar ciertos comportamientos perjudiciales que les acompañarán hasta la edad adulta. Es posible que mantengas algunos comportamientos negativos que has desarrollado a partir de tus experiencias durante la infancia, principalmente debido a la negligencia o abandono emocional que sufriste en tu niñez.

A menudo, se habla de las consecuencias psicológicas a las que se enfrenta un hijo a causa de la ausencia de los padres, pero apenas se ha explorado la situación inversa, cuando los hijos desaparecen voluntariamente de las vidas de sus progenitores. El silencio es el enemigo principal en este tipo de situaciones. Antes de los 5 años, los niños forman una relación afectiva con una figura que sea sensible y receptiva, esto es lo que conocemos como apego emocional. Esta figura permite un desarrollo adecuado en lo que respecta al ámbito social y emocional. La principal persona con la cual se forja ese nexo es la madre porque los bebes se apegan a una persona que les pueda proporcionar seguridad y bienestar.

En lo adelante, este vínculo generará habilidades para que el niño sea seguro y capaz de crear relaciones interpersonales. Al pasar del tiempo se desarrollaran experiencias que determinarán cómo será la relación con los demás. Esto se puede presentar en el seno familiar y grupo de compañeros adecuando los  recursos que se le han proporcionando para ser feliz.

¿En qué consiste el apego emocional?

En la psicología llaman apego emocional  al vínculo afectivo que se establece entre un niño y sus padres desde los primeros años de su vida

En resumen, los diferentes estilos de apego en los niños derivaron del trato recibido por su figura de protección, es decir, de la interacción entre madre e hijo, y de la sensibilidad y receptividad que mostraba la madre ante las señales del pequeño.

Estilos de Apego se diferencian en el tipo de estrategia utilizada para regular el estrés y los estados de inseguridad. Cuando la primera estrategia de regulación afectiva del sistema de apego (la búsqueda de proximidad), no logra restaurar el equilibrio afectivo debido a las experiencias subjetivas de inaccesibilidad de la figura de apego, se ponen en marcha estrategias de apego secundarias. 

En el estilo de apego seguro, las figuras referentes experimentan una preocupación por el cuidado de su bebé, pudiendo ser capaces de expresar esta preocupación de una manera perceptible por el pequeño. Estas figuras no sólo sienten una preocupación sincera, sino que además son capaces de reconocer las necesidades del bebé con precisión,
satisfaciéndolas de manera equilibrada, es decir, sin sobrepasarse y sin despreocuparse.

El estilo de apego inseguro evitativo las figuras de apego son rígidas e inflexibles. Muestran conductas de rechazo y/u hostilidad ante la expresión del bebé de sus necesidades no cubiertas o requerimientos, o simplemente ante sus manifestaciones afectivas. Estas figuras suelen mostrar cierta aversión al contacto, por ello tienden a limitarlo o extinguirlo. Las necesidades afectivas del bebé pueden ser consideradas por ellos como excesivas, derivadas de la debilidad o capricho del niño, o incluso abusivas por parte de este.

En el estilo de apego inseguro ansioso ambivalente, la figura de apego presenta una interacción caracterizada por indiferencia, baja disponibilidad e implicación conductual, baja estimulación, inaccesibilidad  de inconsistencia concurrente. La figura de apego a veces satisface adecuadamente la necesidad del bebé, otras veces la satisface pero no con cierta inmediatez sino cuando el bebé ha expresado su necesidad un elevado número de veces, y otras, incluso insistiendo mucho, no lo hace.

En el estilo desorganizado, las figuras de apego tienen relaciones patológicas como consecuencia de experiencias altamente traumáticas. Son padres insensibles y violentos. La actuación parental es estresante e incoherente para el niño, pudiendo darse situaciones de maltrato infantil, abuso, negligencias o la presencia de patologías en los cuidadores.

A continuación te dejo varias estrategias para apoyarte en tu labor. 

El #afecto es vital para desarrollo #emocional de un #niños en la etapa de crecimiento de un niño es importante que éste sienta que tiene unos padres que se preocupan por lo que necesitan, lo que ocurre es que muchas veces ellos se centran tanto en esta parte que descuidan la más emocional.

Te dejo varias #herramientas para superar esta situación. Si quieres conseguir volver a conectar con tus hijos, quitarte la culpa, disfrutar de esta nueva etapa, verlos #felices, saber cómo resolver los momentos de #crisis y mucho más….  No vivas con sufrimiento y tristeza, pedir ayuda es el mayor acto de amor por ti y tu familia.

Un fuerte abrazo, Gabriela.

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